Inicio arrow Editoriales arrow MOVIMIENTOS SOCIALES VS. LA ISLA DE LA INDIFERENCIA

Ingresar






¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí

Estadísticas

OS: Linux a
PHP: 5.2.5
MySQL: 5.0.67-community
Hora: 09:06
Caching: Disabled
GZIP: Disabled
Usuarios: 24
Noticias: 53
Enlaces: 20
Visitantes: 21134
MOVIMIENTOS SOCIALES VS. LA ISLA DE LA INDIFERENCIA PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 0
MaloBueno 
Escrito por Administrator   
domingo, 06 de julio de 2008

MOVIMIENTOS SOCIALES VS. LA ISLA DE LA INDIFERENCIA

Las organizaciones sociales en nuestro país van naciendo de acuerdo a las necesidades que distintos sectores  visualizan en el quehacer cotidiano. En Córdoba y sus alrededores son muchas las que han nacido al calor de las carencias.

MOVIMIENTOS SOCIALES VS. LA ISLA DE LA INDIFERENCIA

Las organizaciones sociales en nuestro país van naciendo de acuerdo a las necesidades que distintos sectores  visualizan en el quehacer cotidiano. En Córdoba y sus alrededores son muchas las que han nacido al calor de las carencias.

Históricamente estaban conformadas preponderantemente por jóvenes y adultos, algo que desde hace unos años ha dejado de ser una constante.

Tomamos, por ejemplo, a la Red Buhito (Red por la Defensa del Niño y el Adolescente Córdoba) y Marily nos cuenta que nace el 10 de diciembre de 1995 en una fiesta realizada en el Club de Barrio Colón con la asistencia de 150 chicos y la colaboración de otros sectores que apoyaron la propuesta.

Los convocó esencialmente la necesidad de establecer un paradigma nuevo en el trabajo con niños y adolescentes, paradigma que no se acepta fácilmente por el lugar de subordinación ante el adulto que ocupa el niño. También a los educadores les cuesta llevarlo a la práctica, acostumbrados a otra visión de la infancia.

El rol social de la infancia, el protagonismo infantil y los derechos del niño,  avanzar en la concreción de nuevos derechos reconocidos para la primera edad, son los móviles fundamentales por los que se agrupan y dan vida a la Red Buhito.

Cuando consultamos por las dificultades a la hora de participar, Marily responde que son muchas: desde las falta de recursos y financiamiento estables, pasando por la imposibilidad de creer en un movimiento infantil adolescente autónomo, provocando su no viabilidad, destruyendo la creatividad y la espontaneidad. No obstante los avances son también considerables, como por ejemplo haber construido una red de educadores y de organizaciones de niños y adolescentes que mantiene su espacio desde hace doce años; haber empezado a trabajar para que los propios niños sean los que defiendan sus derechos, los decidan, peleen por ellos y asuman la política como un espacio de empoderamiento colectivo, entre otros.

A diferencia de los años setenta donde había una importante participación social por parte de alumnos de nivel secundario, que habían conformado la UES, hoy hay un alto  nivel de despolitización; por eso  ahora son los educadores los que intentan impulsar la concreción de estos movimientos sociales, donde se contempla la plena participación de los niños.

Pero no todos los movimientos que intentan instalarse en estos tiempos, logran lo que la Red Buhito.  En Villa Carlos Paz los “intentos” sociales parecen fantasmas ausentes, si tenemos en cuenta el sólo hecho de contar cuáles son la caras que se repiten en las marchas por los reclamos de los docentes, en los actos de repudio por el golpe militar del 76, o en la fallida defensa de la extensión áulica universitaria en Veterinaria. Los estudiantes universitarios se vieron estafados en sus sueños, por la actitud mezquina del rectorado de la universidad de Río Cuarto -que veía aumentar la matrícula de la extensión y temía por el manejo político- y la sociedad no reaccionó cuando dejaron a sus jóvenes sin una de sus escasas posibilidades universitarias en la ciudad.

Los carlospacenses en su mayoría parecen vivir en una burbuja colmada de necedad.  A ello hay que sumar la escasa participación de los centros de estudiantes de los distintos establecimientos educativos, salvo para realizar las tan consabidas matinée para recaudar fondos para “el viaje de fin de curso”. No obstante ello, consultamos a Pablo, cursante del 5º año en un establecimiento de nivel medio de la Villa, para que nos cuente cómo nació la idea de dar vida al Centro de Estudiantes de su escuela y cuáles son las dificultades con las que se encontró. Pablo nos contó que, debido a un encuentro con integrantes de la Universidad Transhumante y a su participación en todo acto de reclamo social, comenzó a motivar a sus compañeros para dar vida al CES y encontrar soluciones a temas puntuales como por ejemplo, tener en el establecimiento a una docente que, en un mismo horario ocupa las tareas de secretaria y profesora de una materia, que no puede dictar debido a su doble desempeño, lo que perjudica notablemente a los muchachos. Lamentablemente los frentes de batalla son varios: por un lado profesores que les preguntan ¿para qué un centro de estudiantes?...; por el otro compañeros que miran hacia otro sitio, como producto de una sociedad alienada y enfundada en sus interese particulares. A esto hay que sumarle el oportunismo del que se aprovechan dibujados actores sociales que sólo buscan un espacio para sus apetencias personales y echan por tierra las sanas intenciones de lograr un cambio.

La sociedad ha padecido un terrible golpe, que ha aniquilado gran parte de su cuerpo decidido a la transformación de la realidad,  hecho palpable en algunos sectores de nuestro país que parecen vivir en La Isla de la Indiferencia. A pesar de ello, son muchos los sectores sociales que intentan revitalizar el espíritu combativo de los 70, amoldando el accionar y la participación a los nuevos tiempos. Hay que sumar esfuerzo para lograr el cambio, como lo viene haciendo Red Buhito y alcanzar el anhelo de los que como Pablo se encuentran remando casi solos en un desierto.  

                                                                  Norberto Ganci

                                                               El Club de la Pluma      

 
< Anterior   Siguiente >